Bueno, sueña muy dramático este título pero tal desgracia en estos tiempos de interacción cibernética lo amerita.
El acto fue muy rápido y no dio tiempo de reacción. El maldito brincó de mis manos cual pez capturado o jabón apretado a punto de majarse entre los dedos.

Está experiencia cercana al exilio social, y si!! Como cambian los tiempos pues ahora no tener un celular a la mano pasa a a ser una necesidad, lamentable pero necesidad al fin. El clásico: un mal necesario.
Me lleva a cuestionar que tan dependientes somos de estos aparatos. Pero ya hay, que dejar de darle vueltas a asunto. No hay mucho a donde hacerse. Vamos a cotizar la pantalla y a lo que sigue.
Todavía me queda mucho plan por consumir.
[wpvideo bfPuwQg7]
Tómala Madafaca!!
Conozco el sentimiento 😫
Jeje aún así no está padre caminar por esa banqueta.
Una abrazo